Que nuestros hijos no besen por “Educación”

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L@s que ya conocen algo de mi trayectoria, sabrán que he sido trimadre en una ventana de tiempo de tan solo tres años. Antes de ser madre no era tan tiquismiquis, pero desde que nació Hada mi mundo cambió, y con él, muchos de los arquetipos que nublaban mi consciencia hasta entonces.

Besar a quién uno no quiere no es tener educación

Está muy pero que muy anclada en la sociedad la idea de que los niños y niñas tienen que besar por “educación”, es decir, vas a casa de unos familiares o viene periquito a casa y se les pide o se les incita a que les den un beso.

Hoy quiero mostraros cuál es mi postura ante, lo que yo considero un auténtico horror: Pedir a los niños, y en algunos casos obligarles, a que den un beso a alguien.

Los besos, son interpretados socialmente como una forma en la que se saluda, dependiendo además de dónde estemos, podemos encontrar diferentes costumbres en sus formas: dar un beso, dos, tres, besar en la mejilla o en los labios, etcétera. Somos así de moldeables y hace tiempo que cedimos un gesto que debiera salir del corazón, a costumbres populares y arquetipos de conducta social.

La familia cercana y su impulso a ordenar besos a nuestros hijos

Personalmente he tenido que dejar claro muchas veces que a mis hijos no se les incita a besar a nadie, porque entre familiares, siempre hay alguien que manda a tus hijos a besar a fulanito o setanito.

Puede costar un tiempo que respeten tu decisión, y realmente resulta un tanto incómodo decirle a un familiar que no te parece bien que la acción de dar un beso se ordene a tus hijos, pero tarde o temprano tendrás que hacerlo para evitarte más de un disgusto.

Mi primer consejo es que pongas las cosas claras desde el primer momento, un: entended que el beso es algo que debe nacer de mi hijo, no le digáis que bese a nadie, por favor.

Si estás en la situación de que cada vez que vas a reuniones familiares comienza la retahila hacia tu hijo o hija de “dale un beso a fulanito, venga, dale un beso que se va a su casa…” y crees que soltar de pronto que no te parece bien esa actitud puede ser chocante, no te preocupes, piensa que todos estamos en nuestro derecho de cambiar de opinión cuando queramos.

En este caso diles que te has informado o que has leído que no es correcto decirle a los niños que besen a nadie, y que por favor dejen de hacerlo porque te preocupas por tus hijos.

Quizá tengas que recalcarte varias veces antes de que acaben entendiéndolo, pero finalmente aceptarán tu decisión y dejarán de decirles a tus hijos que besen o dejen de besar.

No caigas en argumentos como que besar cuando alguien llega o alguien se va es un gesto de educación, y no dudes ante los posibles reproches, nuestros hijos besan por sentimiento, no por aparentar modales, robarles esa pureza no tiene mucho sentido.

A un niño no se le debe mandar a quién besar

A un niño no se le tiene que decir a quién besar. No me imagino una reunión de adultos donde uno le diga a otro “Mira ha llegado mi jefe, dale un beso, vamos dale un besito”, ¿por qué coño tenemos esa puta costumbre con los niños?. Es una falta de respeto abismal.

El beso es, y debe ser, una muestra de cariño y afecto que nazca desde el sentimiento propio de querer hacerlo. Tenemos que tener cuidado, porque dar una orden a nuestros hijos para que den besos a quién nosotros queramos o creamos conveniente, crea en el niño la peligrosa idea de que deben hacer con su cuerpo y gestos cariñosos, lo que un adulto o sus padres le digan.

No es cuestión de ponernos alarmismas ni hace falta pensar en atrocidades. Simplemente, que el beso de un niño es suyo, y como tal, se lo debe dar a quien quiera y cuando quiera, no debemos enseñar a nuestros hijos la idea de que sus besos son decisión de otros y que lo deben dar porque así lo dicta un adulto.

Por favor, besemos a nuestros hijos cuando así lo sintamos, en mi caso, beso a mis tres hijos muchísimo, todo lo que me dejan; nunca jamás les digo que besen a nadie, sea primo, tío o abuela, y mis hijos son besucones. Besucones con quienes quieren, porque saben que sus besos son suyos y que los dan cuando, y a quien quieren dárselos.

 

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