Las jodidas temidas Rabietas de nuestros monstruitos hijos

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Rabietas en niños

¡Hola! Soy mamá ventura y hoy voy a hablaros de las rabietas en niños. Mi hija mayor, Hada, tiene 3 años y Risueña, tiene 2. Ambas, están en el fango de las rabietas (de las de Duendecillo aún nos libramos), aunque por personalidad y gestión emocional, Hada siempre ha sido muuucho más propensa a ellas. Os quiero contar un poco mi experiencia, lo que he probado, lo que sigo probando, los resultados obtenidos, etcétera. Espero poder ayudaros de algún modo. ¡Al lío!

Invitación al autoconocimiento

Antes de entrar a presentar las rabietas como lo que creemos que son y por qué se generan en este mundo de locos y cuerdos, me gustaría hacer un inciso. ¿Qué nos brindan las rabietas de nuestros hijos a nosotros como padres?

Joder, RABIA!!, desesperación, impotencia, inseguridad…¡Algo debo estar haciendo mal! ¡Sacadme de aquí! ¡Voy a volverme loc@!

¿Cómo queremos enseñar a un niño a– o peor aún- cómo damos por hecho que deberían saber actuar de otra forma ante ciertas frustraciones, si nosotros mismos, en nuestro papel de adultos, no tenemos ni puta idea de cómo actuar? Me refiero a actuar con paciencia, sin gritos, con amor y compresión hacia la vida y sus formas siempre, siendo cómplices y comprensivos con lo ajeno, etcétera.

El niño, nos brinda la oportunidad de mirarnos a un espejo, de comprender de un modo profundo por qué, al igual que tú no sabes, él tampoco. El niño y su rabieta son una gran oportunidad que nos brinda la vida para volvernos más sabios en nuestro propio autoconocimiento.

De modo que, antes de enseñar a nuestros propios hijos a gestionar sus emociones y frustraciones, debemos enseñar a nuestro propio niño interior, así, y solo así, mostraremos a nuestros hijos que se puede y, se debe (por nuestro propio bienestar y el de los demás), actuar de otra forma, emocionalmente más “sana”.

¿Qué es una rabieta y por qué se genera?

La rabieta es un estado emocional de gran enfado que provoca, entre otros, gritos, llantos e irritación. La rabieta puede estar causada por miles de “pequeños” y no tan “pequeños” detalles que afectan a nuestros hijos, desde no querer cepillarse los dientes hasta querer un juguete que está usando otro niño, pasando por todo un abanico de situaciones que generan en el niño malestar y frustración intensivamente.

Os diré los únicos mensajes que, para mí, se esconden tras el oscuro velo de una rabieta.

Quiero algo y creo que no puedo conseguirlo.

o bien…

Creo que necesito algo que no necesito.

De este modo, la rabieta se genera como respuesta a algo que el niño cree no poder conseguir, sea un juguete, una muestra de cariño de los padres o simplemente salirse con la suya. Ante la falta de herramientas más útiles en la forma de expresar de lo que desea o cree desear, la rabieta es el modo que encuentra más oportuno e instintivo de hacernos llegar su mensaje.

¿Cómo detener las rabietas en niños?

Sea cual se el motivo de la rabieta de nuestros hijos, según mi experiencia, lo que me suele servir es la distracción y la empatía. Me explico:

Poder de Distracción

Imaginaos a un niño en plena rabieta, ponernos a gritar o a intentar explicarles algo en ese momento no suele servir de mucha ayuda, al menos a mí no me ha servido, sin embargo, podemos intentar distraerlos. En casa, yo y mi hombre lo hacemos en plan exagerao´ , a lo bestia. Por ejemplo, para poneros en situación:

Empieza una rabieta de Hada porque quiere agua y cuando el padre le acerca el vaso la lía tremendísima porque el vaso es de pasta, y ella lo quiere de cristal (un caso real de rabieta de mi hija); probamos con un “¡Ooossstiaaa mira la araña gigante que hay en el techo!”. De repente nuestra hija deja de liarla parda y suelta un tímido “¿Dónde, yo quiero verla?”. Que conste que no me gusta mentir a mis hijos, pero en ese momento, se consigue salvar al niño del estado de ira y frustración. Luego, calmadamente, podemos explicarle desde el cariño por qué no es conveniente para ella y para los demás ponerse así por el material del vaso donde se le ofrece agua, y le podemos brindar otras herramientas para que pueda expresar positivamente lo que ella quiere.

Poder de Empatía

En el caso de la empatía, basta con ponernos a su altura, agacharnos y ofrecerles un abrazo, suele funcionar y al cabo de unos segundos se calman. Tan sólo necesitan sentirse comprendidos a veces, y mostrándote empático logras conectar con tus hijos y sacarlos del estado “rabioso” en el que se encuentran. Una vez más, con el ambiente apaciguado, volvemos a explicar y a ofrecer herramientas, escuchando sus sentimientos y dándole importancia a lo que ellos sienten.

Juego de Variopintos Personajes

Esto me hace mucha gracia, nosotros en casa jugamos a “los personajes”. Esto es que inventamos e imitamos personajes creados por nuestra imaginación (la de mi hombre y mía), de modo que cada uno de ellos tiene su propia personalidad y trato con cada una de nuestras hijas (de nuevo excluyo a Duendecillo porque aún es pequeño para esto). A saber:

  • Mamá Ogro: Mamá un tanto grosera, que grita y se muestra histérica.
  • Papá Ogro: La versión “mamá ogro” en papá.
  • Bebé Travieso: Un bebé que se enfada, coge rabietas y se muestra violento (o como decimos en casa: Chungo Tela).
  • Bebé Tranquilo: Un bebé mimoso al que le gustan que lo duerman, le cuenten cuentos, lo cuiden, etcétera.
  • Carter: Un niño que le quita los juguetes a los demás (todo es suyo).
  • Callúa: Una niña amorosa y tranquila, siempre en paz y armonía.
  • Doctor Joseph: Es un dentista muy simpático y tierno que limpia los dientes a nuestras hijas y se los deja, según él, brillantes como estrellitas.
  • La Toti: ¿Conocéis el chiste de la mujer a la que echaron de la fábrica de mierda por golosa? ¡Pues esa es la Toti! Una personajilla muy simpática que come mocos, se mea por todos los rincones y disfruta comiendo cualquier cosa que encuentre por el suelo.
  • Lo que surja.

Cada personaje tiene su peculiar forma de hablar y de comportarse. A nuestras hijas les encanta, y nosotros nos divertimos igual o más que ellas. Este juego puede ser considerado igualmente una distracción, no sólo los utilizamos en procesos de rabietas, también jugamos cuando todos estamos de buen rollo para echarnos unas risas. Lo bueno del juego es que en mitad de una rabieta, viene un personaje, y mis hijas cambian el chic, dependiendo del personaje, huyen corriendo a esconderse entre risas, se muestran serias y le cuentan al personaje lo que les ha enfadado tanto con un tono tranquilo y sosegado, etcétera.

Este juego lo aconsejo muchísimo porque a nosotros en casa nos sirve mucho, claro que a veces, ellas juegan en nuestra “contra” y cuando hacen algo que no nos gusta nos sueltan un – “No he sido yo, ha sido Carter” – que te quedas boquiabierto y no te queda otra que reírte.

En definitiva, invito a todos los padres y madres a que vean la rabieta como un aprendizaje y oportunidad de crecer, tanto para nuestros hijos como para nosotros mismos; al fin y al cabo, amamos a nuestros hijos y ellos nos aman a nosotros por encima de todo, enfrentar las rabietas desde la empatía y el amor, nos hará más felices y cómplices a todos.

 

 

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