¿Por qué golpeáis a vuestros hijos?

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bofetadas a nuestros hijos

¿Por qué? ¿Por qué golpeáis a vuestros hijos? Vivimos en una sociedad (y hablo de la española) en la que hace tan solo unas décadas nuestros abuelos fueron criados a base de golpes.

En la misma escuela estaba normalizado que maestros y profesores castigaran físicamente a los niños. Los actuales padres y madres fuimos también generalmente reprendidos por nuestros padres físicamente, y hablo de bofetadas, azotes, correas y babuchas…

A día de hoy nos sorprende que haya adultos capaces de maltratar o hacer daño a sus semejantes pero se nos olvida que alguna vez, esos adultos fueron niños o niñas física y moralmente maltratados por sus propios dadores de vida. Y ojo que no pretendo con esto justificar ningún comportamiento aberrante.

Pero ¿Por qué aún a día de hoy hay padres y madres que siguen viendo el golpe como un medio válido?

Ahora que “sabemos” tanto, que tenemos la información que queramos a golpe de un click, que tenemos la experiencia del dolor físico o moral que supone un golpe de nuestros propios padres…ahora que parece que la maternidad y la paternidad es más elegida que nunca…¿Qué ocurre?

Hay personas que siguen defendiendo el golpe hacia sus hijos como un método aceptado en la crianza, hay personas que defienden la cachetada y personas que defienden y le dan la razón al hecho de que sus padres le dieran cachetadas, pudriéndose en la justificación absurda de eso de que “si no fuera por que me pegaron mis padres….” o “es tan solo una cachetada no es un maltrato”.

Llamemos las cosas por su nombre, una cachetada, un cate en el culo o una hostia a nuestros hijos, es un maltrato, un abuso de poder a través del golpe, de la violencia física.

Hay que empezar con aceptar que somos maltratadores para poder curarnos y sanarnos a nosotros mismos y a nuestra violencia e incapacidad.

Se ha tergiversado el significado de la palabra maltrato, y prácticamente solo se suele traducir al que ejerce el hombre adulto hacia la mujer adulta o al maltrato infantil cuando se refiere a casos de “escalas mayores”. Rara vez se hace referencia al maltrato infantil cuando unos padres dan un cate en el culo, lo amenazan o lo insultan.

Si unos padres no ven su comportamiento como un maltrato físico y/o psicológico hacia sus hijos, rara vez podrán cambiar las cosas.

Porque además el “premio” a la cachetada suele ser que nuestros hijos obedecen, y lo más triste de todo es que lo hacen por miedo.

Se establece entonces una autopista por la que circula el miedo y que separa al hijo de los padres cada día un poco más.

Porque aunque los golpes ya no sean de consideración necesaria porque el hijo empiece a obedecer, ese niño grabará a fuego en su memoria más primitiva el miedo hacia sus padres. ¡Y no solo el miedo! Sino aspectos tan peligrosos como la inferioridad, la humillación y la sumisión.

Estoy convencida de que la mayoría de los padres que han entrado en ese círculo vicioso de acudir al cate, a la bofetada…son padres que no saben o creen que no saben hacerlo de otra forma, creen haberlo probado todo antes sin éxito y caen en el propio autoengaño que les concede el autoperdón que necesitan.

Pero a veces, alguien tiene que recordarle a los padres y madres que acuden a cualquier tipo de violencia física, verbal o moral hacia sus hijos, que pese a que todos cometemos errores, debemos enterrar la costumbre de justificar lo injustificable.

Abracemos una maternidad y paternidad más responsable hacia nosotros mismos y hacia nuestros propios hijos e hijas.

 

 

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