Archive of ‘Letras esculpidas’ category

maternidad y crianza

Querido Hijo, hoy es el Día de La Mujer…

Querido hijo,

Hoy se ha celebrado el Día Internacional de la Mujer, sí, lo hay, ya sabrás más adelante que hay un día para casi todo.

Ustedes los niños y futuros hombres también tenéis un Día Internacional del Hombre, aunque no se ha visto necesario haceros conmemoración mundial en ese día especial para ustedes, pero no te preocupes, para mí, tú eres especial siempre, sin importar el día que señale un calendario.

Las mismas mujeres que me lean pueden estar echándose las manos a la cabeza, quizá hasta se me tilde de machista. Y es que, querido hijo mío, eso que te enseñamos en casa acerca del respeto y de no señalar con el dedo a los demás, no todos lo han aprendido aún.

Hay hombres y mujeres buenos y malos, buenas y malas… si quieren hacernos odiar a alguien lo hacen, sí, los de arriba hacen muchas cosas para manipularnos como seres humanos. Divide y vencerás querido mío.

Y no es tan importante el hecho de que haya más casos que, o haya más mujeres que, o haya menos hombres que…no te dejes engañar, a todos nos corre sangre bajo la piel, a todos nos une la vida, a todos se nos desgarra el alma de vez en cuando, y hay historias duras e historias bellas detrás de la vida de muchas mujeres y de muchos hombres.

Se habla del feminismo, y algunos defienden que es una cosa y otros que es otra. Algunos señalan a que es igualdad (pero lo llaman feminismo) y otros señalan que la mujer es más que el hombre porque para eso parimos…

No te sientas mal porque haya algunos hombres que hacen daño a las mujeres. Yo no me siento mala mujer porque haya madres que abandonan a sus hijos en contenedores. Me entristezco enormemente y se me apaga momentáneamente la esperanza, pero no por ello me siento mala como mujer, porque ni todas las mujeres ni todos los hombres somos iguales.

Si acaso luchas alguna vez en tu vida, que sea por la verdadera libertad del ser humano, ésa a la que no le ponen día, ésa que no nombran los medios de comunicación, ésa que te une a toda la Madre Tierra y todas sus formas, esa libertad que está lejos de la Política, las Religiones, y el Activismo Separatista.

Porque el Ser Humano no necesita un Día Internacional para demostrar ni pedir nada, porque el Ser Humano, si despertase del sueño de Morféo, se liberaría de todas las ataduras que nos son impuestas, borregos incansables que bailamos al son que nos tocan y que no tenemos ni la remota idea de dónde coño estamos metidos.

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tu parto es tuyo

Tu Parto es Tuyo, de nadie más

Durante muchos años, la vida “moderna” y las imposiciones sociales nos han ido robando aquello que siempre debió ser nuestro.

tu parto es tuyo

Se ha sembrado la incertidumbre y el miedo en aspectos tan instintivamente nuestros como la maternidad, la lactancia y, como no, el parto.

Sinceramente, no creo que sea casualidad.

Y es que, una mujer empoderada de su poder y divinidad es una mujer segura de sí misma y de la vida en todo su esplendor, y eso, quizá no interese al Sistema que todo lo pudre.

El parto, ése acto que representa uno de los mayores milagros de nuestra Madre Naturaleza, nos fue robado hace tiempo.

Es abrumador encontrar miles de mujeres que así lo atestiguan, y me incluyo en el bote.

Poco a poco, nos estamos dando cuenta y estamos volviendo a recuperar lo que es nuestro por naturaleza, nuestro parto.

No tengas miedo, mujer, porque el parto es la magnificencia de la vida, y porque tú, sabes parir.

Al igual que un niño trepa por el seno materno en busca de alimento, tú, querida mía, sabes parir.

No hay profesional médico, abuela o vecina que pueda enseñarte a parir, porque tú ya lo sabes, mujer loba.

Nos han enseñado a temerle al parto y nos “enseñan” cómo respirar y cómo debemos parir.

Creen que nuestro cuerpo les pertenece llegado el momento.

Y no hay que parir en casa para ser respetada, debemos exigir el respeto a médicos, matrones y ginecólogos para que, lejos de querer adueñarse de nuestro parto, sean un apoyo seguro y emocional que nos acompañen en el proceso de dar vida.

Tu cuerpo es tuyo y tu parto también.

No tengas miedo a hacer lo que ya sabes, y exige respeto siempre.

No dejes que decidan por ti si tu parto se presenta sin complicaciones. Empodérate de tu parto.

Da igual que seas primeriza, o que hayas dado a luz mil veces antes. Es tu parto, y tú eres su única dueña.

Se ha deshumanizado el parto, el nacimiento y la vida misma, pero no habrá nadie en el mundo que pueda hacernos callar.

Tú puedes y sabes parir, tú eres dadora de vida, que nadie te haga olvidarlo y no lo olvides jamás.

No dejes de ver este vídeo de partos respetados en Francia:

 

 

Con cariño, a todas las mujeres, paridas y por parir.

 

 

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Cuando el “Amor” se acaba

El Amor, ése que emana de nuestras más sinceras entrañas, jamás puede agotase, pero, qué hay cuando hablamos de ese amor idealizado, ese concepto de amor de pareja al que estamos expuestos y condicionados desde muy pequeños ¿Se acaba?, mi conclusión es que sí, se acaba, se agota, se cansa, se rinde, se marcha, se esfuma y se fuma en un último cigarro desesperado. El amor de pareja no es para siempre necesariamente, y hoy, quiero hablaros de ese “amor de pareja” que se marcha para no volver.

El amor de pareja es una ilusión, y como tal, tiende a esfumarse si no hay otros pilares más importantes que lo sostengan y lo retroalimenten. El amor hacia los hijos para mí resulta innegable, es un amor que va más allá de condiciones, es un amor asertivo, basado en la aceptación, protección y lealtad en la mayoría de los casos, un amor puro, limpio y vástago, heredado naturalmente por nuestra condición humana como parte del inmenso amor que existe en la naturaleza, el universo y todo lo que lo conforma.

Pero, el amor por la pareja no tiene la misma naturaleza, como base del mismo, generalmente encontramos nuestra personal idealización sobre la otra persona, lo que creemos que es y que no es, lo que nos gusta y lo que no, lo feliz o infeliz que nos sentimos a su lado…El amor de pareja llega a modo de huracán, nos hace sentir mejores y llena nuestros propios vacíos, convirtiendo el fango en prado y haciendo parecer que el mundo, es un lugar más bello, pero si no se cuida, todas nuestras expectativas se derrumban, y el huracán que vino, se marcha llevándose a su paso todo consigo.

Cuando el tiempo y el ahora nos enseñan que el amor de pareja se acabó, debemos entender que nuestro Amor sigue con nosotros, nuestro verdadero Amor nadie podrá arrebatárnoslo, y al mismo tiempo, hay que entender, que si el amor de pareja de ha ido, nosotros debemos marcharnos también.

El amor de pareja que acaba, huele a desdicha, se presenta a modo de discusiones constantes, faltas de respeto, soplidos y resoplidos ante los actos de la pareja, desgana afectiva, juicio constante, queja constante, dolor, desapego, vacío emocional. Tarde o temprano, si el amor de pareja se fue, va  intentar llevarse todo con él si seguimos al lado de quien verdaderamente no nos ama, de a quien verdaderamente no amamos. Se lleva nuestra alegría, nuestra autoestima, nuestro valor, nuestras ganas, nuestros sueños…

Hay que saber pasar página, reconocer cuando el amor de pareja nos ha abandonado, debemos ser lo suficientemente justos como para abandonar la escena. Todos, merecemos un amor de pareja auténtico, en caso de elegir tener pareja, un amor basado en el respeto incondicional, en el cariño, un amor que siempre tenga presente la importancia que supone mimar y demostrar afecto y compromiso a aquella persona con la que elegimos compartir nuestra vida, nuestras penas y nuestras Glorias.

Sí, el amor de pareja puede irse para no volver, y una vez se marcha, cansado y desdichado, ya nada volverá jamás a ser como antes.

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Blog de Maternidad y Crianza respetuosa

Estoy Aprendiendo…

Ahí estoy yo, intentando aprender a que no me jodan la vida, aunque ciertamente, generalmente somos nosotros los que nos jodemos la vida a nosotros mismos, no le echemos la culpa a otros.

Estoy aprendiendo a valorarme, sin importarme la desvalorización constante de quién pueda tener cerca.

Estoy aprendiendo a entender que hay personas con odio que escupir, y estoy entendiendo que no lo merezco, con lo cual, no voy a retroalimentar ese odio que quiero lejos.

Estoy aprendiendo a perder el miedo a irme, a irme lejos de lo que no quiero y encontrarme con aquello que verdaderamente me haga feliz.

Estoy aprendiendo a perdonarme y a perdonar, y también estoy aprendiendo a que nadie me va a querer más de lo que yo pueda quererme a mí misma en la vida.

Estoy aprendiendo a no depender de nadie, y eso cuesta, a veces sigo siendo la pequeña a la que le gusta que la mimen, pero duele darse cuenta que a veces no siempre tenemos una mano amiga, un apoyo sincero.

Estoy aprendiendo a encontrarme, a desprenderme de todo lo que no soy, a ser libre, verdaderamente libre, libre de mí misma y mis propias ataduras.

Siempre ando anhelando un “te quiero”, estoy aprendiendo a quererme y a susurrarme los “te quiero”a mí misma, para no decepcionarme de las palabras que no pronuncian otras bocas, yo, mí, me, conmigo.

Estoy aprendiendo a perderme sola, sin miedo a volar con alas propias.

Estoy aprendiendo de mis tropiezos, de mi torpeza, y estoy aprendiendo a besarme, a abrazarme.

Estoy comprendiendo y aceptando mis miedos, y aprendiendo a reconocer que no son realmente míos.

Me lanzo a aprender de la vida, sola, me lanzo a curar mis heridas, siendo alumna y maestra de mis días, me lanzo al vacío y me lleno, y doy gracias de estar aprendiendo.

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Poema a mis hijos – Amad a la vida

Levanto mi papel en blanco, ¡qué digo en blanco!

Hay tachaduras, lágrimas y tinta rota por todos lados.

Cómo enseñaros que el dolor, forma parte de la vida,

y cómo contaros, que al mismo tiempo, podéis remitir vuestro dolor susurrándoos una palabra amable a vosotros mismos.

Me pedís que os explique la vida y siento tanto miedo,

miedo a engañaros, miedo a no saber explicaros, lo que yo misma aún no entendí.

La vida…

Podría deciros que la vida son vuestros ojos, vuestro “mamá” a horas y a deshoras.

La vida que cae en mí derramada cuando me regaláis un “te quiero”.

Un te quiero que me roba el alma y me la devuelve curada.

La vida son vuestros besos, vuestras lágrimas saladas, vuestra locura que danza al ritmo de una sonata ancestral. La vida son vuestras caricias, vuestras manos y vuestro canto, vuestro llanto desesperado y vuestra risa.

La vida saluda cada mañana con vuestro despertar. La vida rebosa por vuestro pelo y por vuestras uñas. Estáis repletos de ella.

Amad a la vida, mis hijos, amad a la vida.

 

Mamaventura

 

 

 

 

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El dulce color amargo de la maternidad

Te entrego mi alma,

cuánto duele desgarrar mi vida,

el miedo atrapa mi sonrisa,

y tú la liberas, tú liberas mi risa,

y mi llanto,

 

Nunca antes me amaron tanto,

quiero hacer de tu amor un libro desesperado,

cuando me miran tus ojos,

tus ojos agradecidos,

llenos de vida,

esa vida que me falta y me sobra a tu lado.

 

Quédate conmigo un eterno instante,

y cuando partas,

sigue conmigo a ratos,

sigue amándome, mi vida,

que yo, te seguiré amando.

 

Mamá Ventura

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